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Análisis en formato audio



Hemos llegado al punto en el que las películas de animación ya dejan de ser consideradas como "películas para peques", pero ahora son "películas para que grandes y peques compartan espacio". Con un envoltorio realista, adorable y desternillante llega Zootrópolis (2016), la obra que se ha propuesto dinamitar todos estos prejuicios de una vez. No es, en absoluto, la primera que lo intenta; su modelo no inventa nada nuevo, pero no deja de ser llamativo que un estudio todopoderoso como Disney-Pixar se haya atrevido con una historia tan compleja, con más capas de lectura que las presentes en muchas películas de acción real -las malas lenguas se atreven a asegurar que esto sólo ha sido posible porque su mandamás, John Lasseter, no ha entendido toda la profundidad de esta historia-. El resultado es un policiaco vacilón que desmonta prejuicios sobre la sociedad en la que vivimos; además, una de las mejores cintas estrenadas este año. Zootrópolis es una película que no te puedes perder:






Análisis en formato audio




Carlitos y Snoopy: la película de Peanuts (2015) es un film de animación estrenado a finales del año pasado, que se centra en las aventuras de este tímido humano y su intrépido perro. La obra se apoya en una desbordante imaginación y crea secuencias alucinantes desde la narración en imágenes. Una película inteligente, pretendidamente infantil y sin embargo madura en su manejo de la puesta en escena, de la estética y del gag visual. Si te gusta la animación, ¡quizás sea el momento de probar con estilos diferentes a los cánones de Disney-Pixar (como Del revés o El viaje de Arlo)! Bajo estas líneas aparece un recuadro en el que escuchar directamente este podcast, junto con un enlace a la página de Ivoox en el que el audio está alojado:

Carlitos y Snoopy: la película de Peanuts (2015)





Texto para Revista VOS




Este viernes se estrena El niño y la bestia (2015), última obra del director japonés de animación Mamoru Hosoda, y en Revista VOS me he propuesto analizar su filmografía al completo. Desde su etapa Digimon hasta este nuevo estreno, pasando por sus cumbres autorales -Summer Wars (2009) y Los niños lobo (2012)-, un viaje extenso y apasionante al corazón de sus motivaciones, sus referentes y su proyección autoral de futuro. Taras e inventiva formal en el cine de Mamoru Hosoda es su título, y el enlace para acceder al texto se encuentra bajo estas líneas:

Texto para Cinema ad hoc




Este viernes día 18 de marzo llegan a la cartelera dos estrenos gestados en el Estudio Ghibli, mítica factoría de animación japonesa comandada por el maestro Hayao Miyazaki. Una de ellas es la que presento en esta entrada. El cuento de la princesa Kaguya (2013) es una colosal obra de animación doblemente tradicional: ha sido elaborada en dibujos animados y recuperando la esencia del dibujo clásico japonés. Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas, 1988) firma este film cargado de emotividad y elaborado con maestría animadora, cuyo pase de prensa he cubierto para el medio Cinema ad hoc. Comparto el enlace que conduce al texto íntegro en la web:`




Reflexiones de la disidencia



Para no quedar reducido a hater, comparto previamente el enlace a esta pequeña crítica en la que valoro positivamente Del Revés. Con ello, espero que se pierda todo prejuicio acerca de esta entrada.


Alegría es un amor, sí. A Tristeza dan ganas de achucharla, también. La película es divertidísima, innegable. Sin embargo, al analizar de dónde parten estas sensaciones, estas se mantienen pero la impresión cambia. Y es que Del Revés es una película que está fundamentada en el guión, con todo lo que ello conlleva. 

"Está loco
"¿En qué va a estar fundamentada si no?
"¡El guión es la parte más importante de toda película!
"Yo voy al cine a que me cuenten historias"

Se ve que tenemos criterios distintos. La esencia del cine, lo que lo diferencia del resto de artes, es su capacidad para narrar en imágenes (junto con la captura del tiempo; es un arte que se desarrolla en el tiempo). Tener un buen guion puede ser un signo a favor, incluso maravilloso, pero no lo considero imprescindible. En cambio, el desarrollo de un lenguaje cinematográfico coherente y certero es lo único que me eleva al nirvana cinéfilo. Pensar en Mad Max: furia en la carretera es suficiente para entender a lo que me refiero. Por cierto, esta es otra película que no ha ganado, a pesar de su aplastante superioridad con respecto a sus rivales.



Aplicar esta manera de entender el análisis cinematográfico a Del Revés lleva consigo un fruncimiento de ceño. Basada en un guión demasiado temeroso de arriesgar, su aparente innovación visual no es sino un convencionalismo animado con tremendo talento. Cuando el subconsciente se reduce a términos explicables, se pierde toda la potencia de la historia.

"Es una película que una niña pequeña tiene que poder entender"

Ese argumento es tan inválido como el de que una película tiene que contar una historia. Que sea lo habitual no significa que tenga que hacerlo. No me parece mal esta decisión, pero acarrea una serie de consecuencias en el plano cinematográfico que hay que asumir.



La situación se agrava al analizar a sus competidoras. En un año especialmente agraciado en el mundo de la animación, tres de sus rivales despliegan el enfoque opuesto al de Del Revés:


Anomalisa:



Apabullante animación stop motion que hace de la melancolía su marcapasos vital. Bella, certera, implacable, a todo su armazón formal se le suma un guion aparentemente sencillo pero poderoso en su capacidad para saltarse los convencionalismos narrativos.



El niño y el mundo:



El ejemplo perfecto para representar lo anteriormente explicado. Reduciendo a migajas la historia, esta película brasileña expande las posibilidades formales y usa las ventajas asociadas al medio de la animación para alcanzar sus objetivos. Puro cine, pura animación.



La oveja Shaun:



Es una película protagonizada por una oveja; no hace falta decir nada más. Pero lo haré. Similar a la anterior, en este caso tampoco hay diálogos, por lo que la narración sólo puede ser visual. El de animación es el actualmente más cercano al cine cómico mudo, ese que se fundamentaba en el gag visual para provocar carcajadas sin mediar palabra.


La cuarta competidora, El recuerdo de Marnie, me ha gustado algo menos que Del Revés, al no terminar de explotar sus recursos y apoyarse en una historia tantas veces contada y de forma muy similar.

No había duda y así ha ocurrido: Del Revés ha ganado el Oscar a la mejor película de animación. Es precisamente esa aplastante ventaja la que ha provocado esta necesidad por mostrar mi disconformidad. Debajo de estas letras está el cuadro de comentarios, para que me odies con amor.


Análisis en formato audio




Pocos meses después del arrollador estreno de Del revés (2015) llegó la última película de Pixar, El viaje de Arlo (2015). Hermana pequeña de ese año en recursos e historia, es sin embargo claramente superior a su compañera en lo que a narración cinematográfica se refiere. Repertorio de gags visuales que aluden al mejor cine cómico mudo y ponen de manifiesto las carencias de esas tan sagradas leyes sí escritas sobre la estructura del guion clásico.






Si quieres unirte a la disidencia pixaril leyendo más acerca de esta estimable película, te recomiendo los siguientes textos:


Análisis en formato audio




Crítica dedicada a La canción del mar (2014), película de animación procedente de Irlanda que destaca por su espectacular diseño de personajes y escenarios. Tomm Moore adapta la tradición de su tierra en una historia tierna y llena de ideas visuales.



Análisis en formato audio



Episodio dedicado a Hotel Transilvania (Genndy Tartakovsky, 2012), la primera parte de la saga de animación que, en clave cómica, aglutina a los monstruos más emblemáticos del cine de terror clásico y los convierte en víctimas de los malvados humanos. El director de Las Supernenas o El laboratorio de Dexter debuta en la gran pantalla con esta obra de resultado dispar.



Si te interesa esta saga, te recomiendo las siguientes publicaciones:

Críticas en 30 segundos #088 - Hotel Transilvania (2012)

Críticas en 30 segundos #089 - Hotel Transilvania 2 (2015)

Crítica desarrollada de Hotel Transilvania 2 (2015)

Texto para Cinema Ad Hoc



Comparto la crítica que le he dedicado a la nueva película de Pixar, El viaje de Arlo (2015), que llega a España sólo cuatro meses después de su anterior proyecto, Del revés (Inside out) (2015). Un film que nace como obra menor pero que acierta en volcar su narración en la imagen, destacando su ristra de gags visuales.


Y siempre puedes echarle un ojo a la versión reducida:


Incluso le he dedicado un episodio en el podcast Críticas Sobre La Marcha:

El viaje de Arlo (2015) - Peter Sohn



Sólo cuatro meses después de la anterior, se estrena la nueva película de Pixar. La primera fue Del revés (2015), un auténtico bombazo que hizo las delicias del público y conquistó a la crítica mundial. Ahora llega a las pantallas El viaje de Arlo (2015), una obra tratada como menor que se construye de manera opuesta a su predecesora. Si en esa el peso se colocaba en el guion, en la nueva se hace lo propio en la narración visual. La historia es muy escueta, lo que da pie a que la comedia llegue esta vez a la manera clásica del gag visual, obteniéndose los mejores momentos cuando la narración fluye lejos de los férreos esquemas de guion, esos que acaban condicionando el proyecto a una sucesión de giros y enseñanzas no sólo tópicas sino carentes de vitalidad, impuestas por esas reglas que quieren convertir a un arte en una cadena de montaje.


No te la puedes perder si:


-te apetece un western de animación pleistocénica. 
-con que salgan dinosaurios eres feliz.



Quizás te interese:



La diversión visual




El dibujante Genndy Tartakovsky dio el salto a la gran pantalla en 2012 con Hotel Transilvania (Hotel Transylvania), y su debut supuso también su primera obra en animación por ordenador. Perteneciente a la Sony Pictures Animation, la opera prima del director ruso-estadounidense quedaba muy por debajo de la factura técnica de las productoras punteras, como Dreamworks o Pixar. Una situación que únicamente pone de manifiesto las diferencias presupuestarias, y que poco tiene que ver con la calidad cinematográfica del proyecto. 


El film arrancaba con fuerza y buenas dosis de humor, planteando un juguetón universo paralelo en el que los monstruos son las víctimas de los temibles humanos. En ella ya se hacía patente la personalidad de Tartakovsky, que basaba el humor en el gag visual y el juego con los tempos y la velocísima o extremadamente lenta gesticulación de sus personajes. Sin embargo, la obra se centraba más en el guion, impidiendo un mayor desarrollo de las ideas visuales de un animador talentoso, curtido en la factoría Cartoon Network. Todo ello para que una historia escrita a 10 manos se quedara sin gas a mitad de camino, abandonando a la película en un terreno que no satisface ni a quien busca recursos formales ni a quien espera una buena trama.


Tres años más tarde llega la secuela, Hotel Transilvania 2 (Hotel Transylvania 2), que continúa la estela de su predecesora pero enmienda errores y rectifica la trayectoria. Adam Sandler repite como doblador del personaje principal –el conde Drácula–, pero pasa de productor a co-guionista, sin que termine de quedar claro si el resultado final se debe a su labor, o si debería sentirse orgulloso por ello. Y es que la esta segunda parte empeora en el libreto, pero es lo mejor que le podía haber pasado. Si en la primera había cierto juego con los estándares del género, en ésta la historia es sencilla y hasta podría decirse que pobre, destacando un final que, aparte de tópico, destruye toda la ideología que la película había construido hasta entonces. Sin embargo, este esquematismo no es otra cosa que un mayor espacio para la comedia y para explotar las dotes animadoras de Tartakovsky.


El estilo visual sigue las líneas que ya se trazaron tres años atrás, pero en esta secuela se nota un mayor desarrollo de las ideas del director, que parece tener mayor terreno para profundizar en lo que realmente le interesa. Siendo un humor basado en el gag visual, el animador explota todos los recursos que con tan buen gusto exponía en sus series de dibujos más destacadas –El laboratorio de Dexter o Las Supernenas–, como esos silencios que se estiran como lo hacen las carcajadas que los acompañan, y que contrastan con esos cambios de postura y movimientos de los personajes a la velocidad del sonido. La película se entrega a la comedia y la trama se convierte en poco menos que en una excusa. Cuanta más presencia tiene, peor funciona, y aunque la parte final amargue el divertimento, la forma se impone sobre el fondo y la sensación es la de haber asistido a una animación con personalidad y desparpajo.

Hotel Transilvania 2 (2015) - Genndy Tartakovsky


Perteneciente a ese reducto de secuelas que superan a la original, Hotel Transilvania 2 (2015) reorienta la esencia de la saga para enmendar las carencias de la primera entrega. La historia reduce su presencia hasta ser una excusa para desplegar un dispositivo narrativo basado en el gag visual y el slapstick. La comedia funciona como en la primera parte, pero tiene más cancha para desenvolverse, por lo que el desarrollo es mayor. Sin embargo, lo que en los dos primeros tercios de película pasa casi desapercibido, en el tramo final destaca, y para mal. La trama toma un protagonismo innecesario y lo hace para empobrecer lo que ya era discreto per se, pero nada de esto importa si se ha tomado la sabia decisión de construir el proyecto desde la narración en imágenes y una mayor libertad a la animación de Tartakovsky.


No te la puedes perder si:


-te gustó la primera parte y quieres prolongarla con algo mejor.
-mueres con el humor animado de Tartakovsky.

Hotel Transilvania (2012) - Genndy Tartakovsky



Animador de emblemas de la factoría Cartoon Network como las series El laboratorio de Dexter (1996-2003) o  Las Supernenas (1998-2004), Genndy Tartakovsky da el salto a la gran pantalla con Hotel Transilvania (2012), una comedia que parodia el género de terror y da la vuelta a los roles al colocar a los monstruos protagonistas como víctimas de los despiadados humanos. Con un estilo de corte realista, cercano a Pixar o Dreamworks, la capacidad imaginativa y cómica del director se ve coartada por el desarrollo de la historia, que tampoco entusiasma. En la animación se plasma su personalidad, con gags a partir de tiempos muertos excesivamente alargados, que contrastan con gesticulaciones a gran velocidad, pero la sensación es de talento visual inhibido en favor de esa habitual apuesta por la trama que se da en la animación de masas. 


No te la puedes perder si:


-adoras a los monstruos clásicos del cine de terror de los año 30.
-eres fan de la obra previa de Tartakovsky.

 Del revés (2015) - Pete Docter, Ronaldo del Carmen


Pixar se enfrenta a su mayor reto imaginativo: representar lo abstracto. Del revés (2015) da forma a conexiones neuronales y se toma su tiempo para representar impulsos nerviosos de duración infinitesimal. Ideas visuales se aglomeran en la pantalla para plasmar la mecánica de las emociones y los recuerdos. Cargada de humor y de la empatía de quien reconoce como propio lo que está siendo mostrado, la trama acierta al profundizar en el mundo creado y no detenerse en el extracorporal, creando personajes colmados de carisma que cobran la vida que su condición de emoción requiere. Esta animación no se conforma con la espectacularidad visual, y la película establece una interesante reflexión acerca de los problemas derivados del mundo del arcoiris y la eterna sonrisa, imposición social tan presente en cierto tipo de animación.


No te la puedes perder si:

-todavía crees que el cine de animación es infantil.
-crees que es una película machista y estereotipada (para que se te caiga el prejuicio).

Los Minions (2015) - Kyle balda, Pierre Coffin


El cine de animación ha encontrado aliados inesperados en sus personajes secundarios. Los Pingüinos de Madagascar, el Gato con Botas...personajes planos pero tan carismáticos que roban la atención del público y reclaman mayor protagonismo. Sin embargo, basando su éxito en esporádicas apariciones estelares, difícilmente pueden sostener el peso de liderar un proyecto. Los Minions (2015) no escapan a esta arma de doble filo. Su triunfo en el universo de Gru se traslada a este spin-off, y aunque su talante cómico es innegable e inagotable, la película va a bandazos y el único interés permanente es la expectativa del siguiente gag. Con un humor visual tipo slapstick (golpes y caídas), su derroche imaginativo regala poderosas carcajadas gracias a un trío clásico de clowns (Kevin, el líder; Bob, el tontito; Stuart, el loco) que salva una trama por lo demás floja, Villain-con aparte.

No te la puedes perder si:

-prefieres el humor basado en ideas visuales que en el ingenio de la palabra.
-morías de amor cada vez que veías a un Minion.
-BA-NA-NAAAAAAAAAAAAAA.

Efervescencia

 

       En el momento en que despunta un personaje secundario –habitualmente, cómico-, está condenado a sufrir la inevitable maniobra comercial del spin-off (trama derivada). El éxito de estos roles reside en su inherente simplicidad, por lo que pasar a protagonizar una trama implica carencias de guion difícilmente salvables. En el caso de Los Pingüinos de Madagascar (2014), sus personajes se dieron a conocer con Madagascar (2005) y, posteriormente, pasaron a la pequeña pantalla con diversos cortos y una serie de animación, que sigue en emisión. Su producto cinematográfico no escapa de estos males implícitos, pero destaca por la frescura de sus propuestas.

Calabazas a la revolución



Hablar de Pesadilla antes de Navidad (1993) implica abordar un referente cultural que ha traspasado las barreras cinematográficas y se ha instaurado en el imaginario popular. Erróneamente atribuida a Tim Burton, de la que no firma una palabra ni filma un plano, sin embargo sí nace del poema-gérmen que en su día escribió. Demasiado atareado entre la postproducción de Batman vuelve (1992) y la preproducción de Ed Wood (1994), éste prefirió delegar el proyecto en Henry Selick. No obstante, su labor de productor al estilo clásico se hace patente en la desbordante estética de este mito de la animación, que remite a la esencia de su mejor cine.


Rodada mediante la técnica stop motion (fotograma a fotograma, con objetos reales inanimados), este musical presenta infinidad de freaks pertenecientes al cine de terror clásico de serie B -del hombre lobo al doctor Frankenstein-, oscuro objeto de deseo de Tim Burton. La ambientación de este horror inofensivo, notablemente influenciada por el expresionismo alemán, aboga por una paleta restringida al blanco, negro y naranja, de la que nace su tétrico humor. Sin embargo, esta exquisita propuesta formal eclipsa a una esquemática historia a la que, más allá de su original encanto, le aprieta demasiado el corsé temporal (apenas 70 minutos de metraje) y musical (hasta 11 canciones). La peor parte se la llevan sus carismáticos pero planos personajes, en los que destaca la carencia de motivación de un antagonista olvidado hasta más allá de mitad de película.

Pero, si bien la superficie estética enamora, es su fondo subtextual el que aterroriza. Sutilmente escondida detrás de la pirotecnia gótica reside una reaccionaria visión capitalista sobre el comunismo. En ella, Jack Skellington, reencarnación de Lenin, aplica el socialismo científico para hacer accesible la Navidad a todos sus camaradas, que tratarán de organizarla. Mediante características cadenas de montaje soviéticas, los sublevados pretenden regalar sus creaciones, productos podridos y peligrosos que ponen en riesgo un orden establecido que jamás deberá ser alterado. Finalmente, copos de nieve como generosas migajas de parte de la capitalista clase privilegiada; un estado del bienestar al que jamás accederán.

Como colofón retrógrado, un machismo preocupantemente inadvertido impera en la villa de la Calabaza. La única mujer claramente reconocible como tal no es sino un juguete, cuya habilidad no puede ser otra que la de coser. La normalidad con la que es maltratada por su creador casa a la perfección con su perpetua dependencia hacia el género masculino. Ya sea a través de su incapacidad de abandonar a éste o de basar sus esperanzas de felicidad en estar al lado del hombre al que ama, su inherente debilidad femenina la arrastra a un imposible suicidio metafórico. Para no faltar a los estándares cinematográficos más rancios, ejercerá el rol de florero en apuros que de ella se espera, provocando su total adoración final hacia la huesuda llave de sus sueños.

Una vez destapada la caja de los horrores de una película que ha marcado la infancia de toda una generación, inquieta pensar en las posibles influencias que ésta haya podido causar en la sociedad. Pero, al igual que su apología nazi no ha apartado a El triunfo de la voluntad (1935) del Olimpo cinematográfico, este ejercicio brillantemente imaginativo no perderá su vitola de referente del cine de animación.




Si quieres saber más sobre esta interpretación político-social, recomiendo visitar este link, inspiración para mi crítica.

Y, si te has quedado con ganas de más análisis, puedes escuchar la extensa disección que le dedico en este podcast.

Animación social


Candados en los contenedores impiden la recogida de alimentos aún comestibles. Protuberancias en los bancos de las marquesinas y multas criminalizan dormir en la calle. Triángulos amarillos en sus ropas los denigran y señalan como a los nuevos judíos. Los indigentes, ese espejo en el que se reflejan las desigualdades del estado del bienestar, que éste prefiere eliminar que solucionar, haciendo suya la máxima de que, si no se ve, no existe. Semejante panorama queda reflejado en una película aparentemente liviana como Los Boxtrolls, la nueva entrega del estudio LAIKA (artífice de algunas de las películas de animación más importantes de los últimos años, como El alucinante mundo de Norman (2012) o, especialmente, Los mundos de Coraline (2009)), la cual, sin embargo, no renuncia a la diversión y la animación más frescas para trazar sus planteamientos.

Aterrizaje frustrado

     La hierba mecida al son de una ráfaga de aire, un mechón de pelo que baila en el flequillo de una niña, el débil reflejo del amanecer en las tejas, el juego de sombras en una habitación de madrugada, una espina de pescado como inspiración aeronáutica. Detalles, todos ellos aparentemente insignificantes, pero que, en manos de Hayao Miyazaki (Mi vecino Totoro, 1988; La princesa Mononoke, 1997), consiguen albergar pequeños atisbos de vida, logrando condensar el desbordantemente mágico mundo interior de este maestro de la animación, lo que le otorga, a su película más realista, una tan fascinante como paradójica vitalidad.
LOS 4 ELEMENTOS COMO GUÍA FANTÁSTICA DE LA VIDA


El principal problema de esta entrañable serie no es otro que su clara orientación hacia un público infantil, situación que condiciona todos sus aspectos y limita el potencial inherente que posee. El guión es el peor parado, pues su desarrollo a lo largo de las tres temporadas no trasciende los cánones más básicos de la narración, planteando unos conflictos y unos personajes, que, si bien son compactos, pecan de planos y absolutamente previsibles.