Últimas entradas

Mostrando entradas con la etiqueta Comedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comedia. Mostrar todas las entradas




Análisis en formato audio




En 2001, con la MTV en pleno auge, el delirio audiovisual y la estética videoclipera campan a sus anchas. La tontunez quizás siempre había existido, pero en esta época se dejaba ver en todo su esplendor. Y ahí llegó el Ben Stiller creador para sacarse de la manga esta comedia tonta de humor inteligente. Zoolander (2001) es toda una obra por descubrir. No inventa la pólvora, pero sus engranajes encajan y mueven el motor de esta nave a toda velocidad. Olvídate de trascendencias o de buenas intenciones y déjate llevar por el torrente de brillante estupidez de Derek Zoolander. Bajo estas líneas, el análisis de esta película que tanto te animo a que veas a pesar de que lo más probable es que ya lo hayas hecho:







Si te has quedado con ganas de saber qué opinamos de la segunda parte, estrenada este mismo 2016, que sepas que también hemos grabado este podcast:








Texto para Nokton Magazine




En mayo llegó a la cartelera española Esa sensación, película compuesta por tres episodios, cada uno de los cuales dirigido por un autor diferente: Juan Cavestany -el responsable de Gente en sitios-, Pablo Hernando -director de Berserker, de la que ya te he hablado aquí- y Julián Génisson -actor de la citada Berserker-. Fiel a ese estilo tragicómico de la comedia existencial, Esa sensación es un viaje a una zona extrañamente familiar, incómodamente divertida y definitivamente atípica en la cinematografía general. Una cinta que no te puedes perder. Bajo estas líneas, el enlace al texto que le dediqué en el medio digital Nokton Magazine:





Texto para Cinema ad hoc




Si no lo había hecho ya, con Boyhood (2014) Richard Linklater dejó su huella en la Historia del Cine, y lo hizo a hierro candente. Tras la que probablemente haya sido la obra cumbre de su filmografía, el director tejano nos obsequia con una película necesariamente inferior, pero no por ello carente de validez. Todos queremos algo (2016) es su nuevo proyecto, la cara reluciente de su también magnífica Movida del 76 (1993), con la que retoma el tema de la adolescencia y juventud, y cómo esos años forman lo que en el futuro seremos para siempre. Una joya que parece mucho menos de lo que es, una de las cintas fundamentales de este año. Bajo estas líneas comparto el enlace que conduce al texto íntegro, publicado en el medio digital Cinema ad hoc:


Texto para Revista Insertos Cine




Con su tercer largometraje, Paco León demuestra que su éxito como director no fue cuestión de suerte. En Kiki, el amor se hace (2016) , el realizador, guionista, productor y actor profundiza en la parafilia sexual, y lo hace desde el humor cómplice y no desde la enfermedad contra la que luchar. En un ejercicio de cierta valentía, el realizador indaga en los mecanismos del erotismo, sin tampoco profundizar ni molestar a nadie, confeccionando una comedia inteligente que sortea los tópicos del género y no se contenta con la broma condescendiente. Comparto el enlace que conduce a la crítica de la película que he escrito para la Revista Insertos Cine:



Texto para Cinema Ad Hoc



Comparto la cobertura del pase de prensa de Papá o mamá (2015) para el medio digital Cinema Ad Hoc. Comedia francesa menor, que no aspira a ser más de lo que es, pero que llega más lejos de lo que cabría esperar. Como es habitual en esta cinematografía, el objetivo vuelve a ser la burguesía y sus miserias, retratadas en clave humorística en este caso.




Y siempre puedes echarle un ojo a la versión reducida:

Papá o mamá (2015) - Martin Bourboulon




La comedia francesa tiene especial fijación por la burguesía, objetivo sobre el que vuelca todas sus críticas a través del humor. Las miserias vitales de una clase media centrada en el dinero, el estatus social y las apariencias, que en Papá o mamá (2015) encuentra su principal filón en el concepto de familia. Un matrimonio estancado toma la vía del divorcio, pero ninguna parte está dispuesta a renunciar a sus aspiraciones laborales ni a hacerse cargo de los hijos, que serán usados como arma contra la otra mitad de la pareja. Argumento disparatado y en clave cómica bajo el que reside una dura crítica a los valores familiares de este estrato social y las miserias que son capaces de cometer. Una comedia funcional pero sorprendente por los golpes de humor y por cierto atrevimiento, inesperado en este tipo de producciones.


No te la puedes perder si:


-amas la comedia comercial francesa.
-buscas sólo entretenerte, pero entretenerte bien.

La diversión visual




El dibujante Genndy Tartakovsky dio el salto a la gran pantalla en 2012 con Hotel Transilvania (Hotel Transylvania), y su debut supuso también su primera obra en animación por ordenador. Perteneciente a la Sony Pictures Animation, la opera prima del director ruso-estadounidense quedaba muy por debajo de la factura técnica de las productoras punteras, como Dreamworks o Pixar. Una situación que únicamente pone de manifiesto las diferencias presupuestarias, y que poco tiene que ver con la calidad cinematográfica del proyecto. 


El film arrancaba con fuerza y buenas dosis de humor, planteando un juguetón universo paralelo en el que los monstruos son las víctimas de los temibles humanos. En ella ya se hacía patente la personalidad de Tartakovsky, que basaba el humor en el gag visual y el juego con los tempos y la velocísima o extremadamente lenta gesticulación de sus personajes. Sin embargo, la obra se centraba más en el guion, impidiendo un mayor desarrollo de las ideas visuales de un animador talentoso, curtido en la factoría Cartoon Network. Todo ello para que una historia escrita a 10 manos se quedara sin gas a mitad de camino, abandonando a la película en un terreno que no satisface ni a quien busca recursos formales ni a quien espera una buena trama.


Tres años más tarde llega la secuela, Hotel Transilvania 2 (Hotel Transylvania 2), que continúa la estela de su predecesora pero enmienda errores y rectifica la trayectoria. Adam Sandler repite como doblador del personaje principal –el conde Drácula–, pero pasa de productor a co-guionista, sin que termine de quedar claro si el resultado final se debe a su labor, o si debería sentirse orgulloso por ello. Y es que la esta segunda parte empeora en el libreto, pero es lo mejor que le podía haber pasado. Si en la primera había cierto juego con los estándares del género, en ésta la historia es sencilla y hasta podría decirse que pobre, destacando un final que, aparte de tópico, destruye toda la ideología que la película había construido hasta entonces. Sin embargo, este esquematismo no es otra cosa que un mayor espacio para la comedia y para explotar las dotes animadoras de Tartakovsky.


El estilo visual sigue las líneas que ya se trazaron tres años atrás, pero en esta secuela se nota un mayor desarrollo de las ideas del director, que parece tener mayor terreno para profundizar en lo que realmente le interesa. Siendo un humor basado en el gag visual, el animador explota todos los recursos que con tan buen gusto exponía en sus series de dibujos más destacadas –El laboratorio de Dexter o Las Supernenas–, como esos silencios que se estiran como lo hacen las carcajadas que los acompañan, y que contrastan con esos cambios de postura y movimientos de los personajes a la velocidad del sonido. La película se entrega a la comedia y la trama se convierte en poco menos que en una excusa. Cuanta más presencia tiene, peor funciona, y aunque la parte final amargue el divertimento, la forma se impone sobre el fondo y la sensación es la de haber asistido a una animación con personalidad y desparpajo.

Hotel Transilvania 2 (2015) - Genndy Tartakovsky


Perteneciente a ese reducto de secuelas que superan a la original, Hotel Transilvania 2 (2015) reorienta la esencia de la saga para enmendar las carencias de la primera entrega. La historia reduce su presencia hasta ser una excusa para desplegar un dispositivo narrativo basado en el gag visual y el slapstick. La comedia funciona como en la primera parte, pero tiene más cancha para desenvolverse, por lo que el desarrollo es mayor. Sin embargo, lo que en los dos primeros tercios de película pasa casi desapercibido, en el tramo final destaca, y para mal. La trama toma un protagonismo innecesario y lo hace para empobrecer lo que ya era discreto per se, pero nada de esto importa si se ha tomado la sabia decisión de construir el proyecto desde la narración en imágenes y una mayor libertad a la animación de Tartakovsky.


No te la puedes perder si:


-te gustó la primera parte y quieres prolongarla con algo mejor.
-mueres con el humor animado de Tartakovsky.

Texto para MySofa


Comparto mi cobertura para el medio MySofa del pase de prensa de Mi gran noche (2015), la nueva película de Álex de la Iglesia. Casposidad, comedia y disparate combinados en torno a un plató de televisión.



Y siempre puedes echarle un ojo a la versión reducida, en 30 segundos:

Mi gran noche (2015) - Álex de la Iglesia



Afirma la masa crítica que el cine de Álex de la Iglesia arranca con garra y a toda máquina, pero que la fuerza se disipa con el avance de la trama y la solución ante su falta de ideas es apostar por el desmadre. Una por una, cada una de las paradas de este recorrido componen Mi gran noche (2015), una comedia que comienza como disección de la casposidad de la telebasura y de la mediocridad de los ambientes en los que esta se sumerge, pero que no se atreve a culminar lo que ha propuesto y prefiere apostar por el camino fácil. El director español entrega una obra divertida, a ratos hilarante, que alcanza su cometido de entretener, pero en la que se nota que hay material y talento para mucho más, por lo que parece innegable que se trata de una nueva maniobra conservadora que rechaza el riesgo con tal de asegurar el éxito comercial.


No te la puedes perder si:


-quieres que Mario Casas te demuestre que es un gran actor.
-crees en Raphael (Alphonso).

Texto para MySofa


Comparto mi cobertura del pase de prensa de El Rey de La Habana (2015), nueva película de Agustí Villaronga, director de Pa negre (Pan negro), que en 2010 arrasó en la ceremonia de los Goya.



Y siempre puedes echarle un ojo a la versión reducida, en 30 segundos:

El rey de La Habana (2015) - Agustí Villaronga



La influencia de Pedro Almodóvar en el nuevo proyecto de Agustí Villaronga se palpa. La trama oscila entre la comedia y el drama con brusquedad y pretendida exageración, y en ella todo es sexualidad porosa, transpirante. Relaciones primarias, que avanzan a golpes y están abocadas a la tragedia, se trazan en este trío amoroso que resalta el concepto de la escalera del poder en las relaciones, en la que el protagonista se sitúa en el escalón intermedio. Diálogos soeces, ambientes turbios a la par que sugerentes, coqueteo con sexualidades heterodoxas...Todo en ella recuerda al director manchego, pero la sensación final es de freno de mano preventivo. El autor de Pa negre (2010) no se atreve a zambullirse en la esencia de su referente y se conforma con meter el pie. Y eso reconforta, pero no llena.


No te la puedes perder si:


-te interesa una Habana sucia, turbia, real.
-eres fan del melodrama almodovariano.

Correspondencia entre talento y reconocimiento



Un gato se cruza en el camino de una persona, que tropieza y cae. El mismo gato se cruza en el de otra persona, que recibe un ascenso. ¿Ha tenido algo que ver el animal? “Es sólo un gato”, parece decir Preston Sturges en Navidades en julio (Christmas in july, 1940), película que reflexiona sobre el valor del reconocimiento social, y cómo éste cambia la percepción que la gente tiene de las personas que están a su alrededor. La historia se centra en James MacDonald, humilde oficinista de gran ingenio y bolsillos agujereados, que, por su posición social, nunca ha tenido la oportunidad de demostrar su talento. Un malentendido –McGuffin recurrente en el cine de este director y guionista– le abrirá las puertas del éxito. ¿Algo ha cambiado? Es la misma persona…

El cine de Sturges siempre le ha dado importancia a los temas sociales. El tono cómico de sus obras no le impide tratar con cercanía, quizás algo frívola, la pobreza en Los viajes de Sullivan, (Sullivan's Travels, 1941) o romper tabúes y establecer un alegato en defensa de la situación social de las mujeres en El milagro de Morgan’s Creek (The miracle of Morgan's Creek, 1944). En la película a analizar, la separación de clases comanda el fondo del relato, al mostrar la incapacidad de la gente joven de clase obrera para triunfar. 

Sin necesidad de recrearse en el énfasis, el detonante de esta historia saca a relucir las penurias de un sistema capitalista profundamente injusto, en el que el talento no es suficiente, pues, más allá de desigualdad de oportunidades, hay un sector de la sociedad que nunca llegará a tenerlas.

Una vez anulada la importancia del talento en esa sociedad, toca plantearse qué determina el progreso de las personas. Sturges lo tiene claro: el dinero y el prestigio social. Una misma idea, buena o mala, es una cosa u otra dependiendo de la boca que la enuncie. Semejante planteamiento ridículo pide a gritos su aprovechamiento cómico, que nunca estará reñido con la actitud crítica. La conducta de la sociedad que rodea al hombre talentoso -que sea una mujer ni se contempla- queda retratada por sus juicios de valor, que reverenciarán o humillarán a una misma persona en función del reconocimiento social que ésta haya alcanzado.


Cuando el malentendido se resuelve, el sueño llega a su fin. ¿Se retorna a la casilla de salida? ¿Se está mejor o peor que antes de empezar? El proletario finalmente recibe la oportunidad que ansiaba, y tendrá que luchar duro para demostrar su valía. ¿Final feliz? En absoluto. Sturges plantea una situación desoladora, en la que un malentendido, con la poca importancia que éste puede tener, acaba siendo más importante que el talento de una persona. Y, lo que es peor, esta oportunidad jamás hubiera llegado de no ser por esta jugada del destino. 

La visita (2015) - M.Night Shyamalan


El repudio al cine de Shyamalan nace en las desastrosas campañas de marketing de las productoras. El realizador indio no dirige terror. Su obra se mueve en el suspense, pero avasalladores trailers confunden a la audiencia, que sale profundamente desencantada de la sala, a la vez que aleja al público-objetivo. El trailer de La visita (2015) se acerca más a la realidad de la película, probablemente por ser lo más cercano al terror puro de este director, pero esta vez lo que se oculta es su desternillante humor, que provoca dudas sobre la consideración de su género. El found footage en algún momento se ve forzado, pero acrecienta la sensación de angustia. Shyamalan ha vuelto por la puerta grande, aunque para ello haya tenido que rodar lo que el gran público siempre ha demandado, sin que por ello el proyecto pierda su esencia.


No te la puedes perder si:


-siempre has creído en el potencial de este autor, y especialmente si habías dejado de hacerlo.
-quieres que la principal emoción que te provoque una película de terror sea la risa intencionada.

Detective a la fuerza (1940) - Edward F. Cline


W.C. Fields quiso parecerse a sus contemporáneos del cine mudo Buster Keaton o Charles Chaplin. En Detective a la fuerza (1940), en la que tomó el control prácticamente absoluto del proyecto, el repertorio cómico busca el gag visual por todas partes, pero el físico de este actor no encaja con el perfil, y el talento narrativo de quien finalmente se haya encargado de filmar la película brilla como un adoquín: bien poco. Y es que, por muy bien trenzada que esté una idea, mal rodada se deshilacha. Sólo en su tramo final la persecución automovilística cierra algo la boca del irritante personaje principal y se asoma, sólo asoma, a las habituales de Buster Keaton. Una combinación de un humor visual que nunca cuaja y un humor verbal que sólo entiende de desesperación.


No te la puedes perder si:


-nunca has entendido por qué tanto bombo a los maestros citados.
-para ti aprovechar el tiempo es de débiles.

La cena de los acusados (1934) -W.S. Van Dyke

Que la trama de investigación importa bien poco es evidente. Que es enrevesada y da igual no enterarse es un hecho. Que la película flojea cuando el dúo detectivesco desaparece de la pantalla es la prueba definitiva. La cena de los acusados (1934) es una comedia que va sobre el humor que se consigue generar alrededor de una trama de asesinatos, que funciona como auténtico McGuffin. El peso cae sobre el absoluto protagonista, un espléndido William Powell abonado a una marca de whiskey que le permite aparecer bebiendo en cada plano sin caer en la embriaguez en ningún momento. Frases de ingenio punzante, velocidad en la locución, frivolidad pomposa de clase alta y finísima crítica social en esta visionaria desmitificación involuntaria de lo que sería el cine negro, que comparte sus ambientes pero pierde toda la seriedad por el camino.



No te la puedes perder si:


-quieres que el cine negro te haga reír. 
-uno de los protagonistas es un perro; ¿a qué esperas para verla?

Magic Mike XXL (2015) - Gregory Jacobs


Lección aprendida. Los errores de la primera entrega se subsanan en esta secuela, que, esta vez sí, lleva hasta el final su potencial. Primer requisito: no tomarse en serio a sí misma. El tono destaca por su desenfado y saca comedia de cualquier situación. Sorprende el conjunto cómico, mezclando la broma más evidente con la sutileza de juegos de palabra o del humor subtextual. Todo es diana para la socarronería, y ningún personaje se libra de esta gustosa quema. No sólo no quedan desacreditados, sino que la película se acerca a los mismos, los descubre y los respeta. Entre bromas, por supuesto. Carrusel de gags en una de las sorpresas de la temporada.


No te la puedes perder si:

-te apetece una sesión de desencajado de mandíbula.
-no te atreviste a romper tabúes viendo la primera entrega.

Rey Gitano (2015) - Juanma Bajo Ulloa


Y, siguiendo con este particular ciclo de comedia, otra táctica humorística consiste en tomar una trama habitual de otros géneros y crear tiempos muertos entre las acciones. Las conversaciones toman el protagonismo y centran la atención. Se trata de jugar a la no-acción, a generar el interés en lo que normalmente es cortado en elipsis. Éste es el caso de Rey Gitano (2015), que toma las bases del cine de espías para generar humor en las situaciones que surgen entre persecuciones y tiroteos. La historia es confusa y la sensación de gratuidad es constante, pero todo lo justificaría un humor desbordante. Sin embargo, la carcajada no aparece. El tono patina en su intento de recrear el esperpento de la España profunda, la narración se excede en lo soez y la carencia de ritmo termina por desinteresar. Poco que salvar en lo nuevo del director de Airbag (1997).

No te la puedes perder si:

-sigues el cine de Bajo Ulloa con más fe que convicción.
-eres fan de Torrente. Especialmente, el de superproducción.

Los Minions (2015) - Kyle balda, Pierre Coffin


El cine de animación ha encontrado aliados inesperados en sus personajes secundarios. Los Pingüinos de Madagascar, el Gato con Botas...personajes planos pero tan carismáticos que roban la atención del público y reclaman mayor protagonismo. Sin embargo, basando su éxito en esporádicas apariciones estelares, difícilmente pueden sostener el peso de liderar un proyecto. Los Minions (2015) no escapan a esta arma de doble filo. Su triunfo en el universo de Gru se traslada a este spin-off, y aunque su talante cómico es innegable e inagotable, la película va a bandazos y el único interés permanente es la expectativa del siguiente gag. Con un humor visual tipo slapstick (golpes y caídas), su derroche imaginativo regala poderosas carcajadas gracias a un trío clásico de clowns (Kevin, el líder; Bob, el tontito; Stuart, el loco) que salva una trama por lo demás floja, Villain-con aparte.

No te la puedes perder si:

-prefieres el humor basado en ideas visuales que en el ingenio de la palabra.
-morías de amor cada vez que veías a un Minion.
-BA-NA-NAAAAAAAAAAAAAA.

Hablar (2015) - Joaquín Oristrell


Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (2014) ya demostraba que hacer una película en un único plano-secuencia simplemente para poder decirlo está abocado al fracaso. Al menos, al de la coherencia narrativa. En Hablar (2015) sucede algo similar, aunque el único plano-secuencia esta vez no está falseado. La ausencia de justificación a esta decisión formal provoca una sensación de gratuidad. El resultado final es menos pedante, pero el fondo es pobre. Discurso manido, superficial y sesgado, que no se salva por el repertorio de caras conocidas. Película que se ve con facilidad en su corta duración. No molesta, pero tampoco aporta.

No te la puedes perder si:

-Te gusta engrosar las cifras de taquilla del cine español.
-Con un plano-secuencia ya vas servida/o.
-Te gusta jugar al "¿quién es quién?".