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El secreto de Adaline (2015) - Lee Toland Krieger


Lee Toland Krieger parece el alumno modélico de enseñanza -muy distinta de la educación-. En él se impone el manual sobre la creatividad, el ceñimiento a las reglas sobre la iniciativa propia, el esfuerzo sobre el talento. Sólo así puede explicarse El secreto de Adaline (2015), un proyecto impecable pero estéril. El seguimiento de los estándares del cine de corte clásico demuestra una lección bien aprendida, y la eficacia con la que solventa cada escena es reseñable, pero este escudo de buen hacer cinematográfico funcionaría si tuviera algo que proteger. El conformismo en la forma habla de de una persona más preocupada por no fallar que por darle personalidad a su obra. Quizás "correcta" sea la valoración más dolorosa que pueda hacérsele a una película.


No te la puedes perder si:


-quieres asegurarte de poner los pies sobre tierra firme.
-te interesa una marca blanca de El curioso caso de Benjamin Button (2008).

Ciudades de papel (2015) - Jake Schreier


Ser raro está de moda. Es una de las ventajas de ser un marginado. El objetivo ya no es ser popular, sino auténtico. Navegar a contracorriente, pastar aparte del rebaño, hacer lo que te pida el cuerpo sin condicionantes sociales...Pero ser raro sólo es otra moda. Estos discursos vitalistas tienen mucho de "postureo" y poco de honestidad. El mensaje está manido y sigue la línea de jóvenes especiales con un secreto que sin duda quieres conocer que ya trazaba Las ventajas de ser un marginado (2013). Pero esa similitud en el tono -algo irritante- es la misma que la de las interacciones entre personajes. Gran acierto. El moderneo indie en la forma y el fondo es notorio, pero no aburre entre tanta carcajada en una película sorprendentemente llevadera.


No te la puedes perder si:  


-eres fan del cine de institutos. 
-te maravilla un nombre tan pretencioso como el de Margo Roth Spiegelman. Margo Roth Spiegelman. Margo Roth Spiegelman...