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Análisis en formato audio



Seguro que has oído hablar de ella. A un tipo lo meten en la cárcel por un asesinato que más tarde se demuestra que él no cometió. Años más tarde lo vuelven a condenar por algo igual de grave, y parece que tampoco ha sido el culpable. Así comienza Making a murderer (2015), un documental de 10 episodios que la cadena Netflix emitió a finales del año pasado y que causó sensación por el tema tratado, por su controversia y por la facilidad para empatizar con una situación que apunta a ser injusta. Una obra muy similar a  The Jinx (2015), miniserie que ya analizamos en su día aquí. Probablemente, ambas sean dos de las imprescindibles del año pasado. Si no la has visto, estás tardando. Bajo estas líneas, el acceso a nuestro análisis sobre Making a murderer:







Texto para Revista VOS





El viernes pasado se estrenó Bella y perdida, y he querido celebrar semejante notición escribiendo no una, sino dos críticas sobre esta película. Si hace dos días publiqué esta entrada, en la que compartía mi texto en Cinema ad hoc, esta vez le toca el turno a mi participación en Revista VOS. Esta vez se trata de un texto más corto, en el que comparto espacio con mi compañero Paco Casado. El resultado es una visión doble sobre esta peculiar cinta, una de las imprescindibles del año. Bajo este párrafo, el enlace que te conducirá a este tándem de escritura:







Si después de este y el anterior texto, todavía te has quedado con ganas de más, aquí te dejo el que en realidad fueron las primeras palabras que le dediqué a esta película. Se trata de la cobertura del Festival de Cine Italiano de Madrid 2015, que en su quinta jornada presentó esta curiosa docuficción que es Bella y perdida:







Texto para Revista VOS




El pasado mes de julio recibimos la noticia de la muerte del director iraní Abbas Kiarostami, uno de los referentes del cine mundial. Su mirada lúcida y su manera de entender este arte lo convirtieron en un mito dentro y fuera de los circuitos de festivales. Tras su muerte, en Revista VOS decidimos que un autor de este nivel se merecía un repaso exhaustivo a su filmografía, que hemos acotado a los largometrajes que dirigió en solitario. Un texto comunitario al que he contribuido con los análisis de El sabor de las cerezas (1997) y ABC África (2001). Bajo este párrafo, el enlace a dicho trabajo colectivo:






Texto para Cinema ad hoc




El viernes pasado se estrenó Bella y perdida, la última película del -en principio- documentalista Pietro Marcello, que a su vez es la primera que se proyecta en salas comerciales españolas -aunque en el pasado Filmadrid pudimos ver su filmografía al completo-. El italiano juega con el documental y la ficción, y esta es su apuesta más arriesgada, más imaginativa, la más alejada de los terrenos de la realidad. Una obra que se estrena en una época extraña, en busca de cinéfilos cansados de tanto blockbuster veraniego. Cinta minoritaria para un público reducido, cine arriesgado y valiente, arte que no debes perderte. Bajo este párrafo, el link a la crítica que le he dedicado en Cinema ad hoc:





Si te has quedado con ganas de más, en estos otros textos analizo las demás películas de Pietro Marcello, dentro de las coberturas diarias del certamen Filmadrid 2016:




Texto para Nokton Magazine




Poco antes de las elecciones del 26J se estrenaron dos documentales que hablaban sobre los nuevos movimientos políticos que se habían creado a raíz de la crisis. Por un lado, Pau Faus rodó la gestación de Barcelona en Comú, con Ada Colau como su protagonista, en Alcaldesa (2016). Por esas mismas fechas se estrenó Política, manual de instrucciones (2016), de Fernando León de Aranoa -director de Los lunes al sol (2002) o Un día perfecto (2015), de la que escribí aquí-, que se centra en el desarrollo del partido político Podemos. Una obra que pretende mostrar lo que es la organización por dentro, aunque acabe pecando de todos aquellos vicios de la imagen política de la que supuestamente Podemos quiere desmarcarse. Bajo estas líneas, el enlace a la crítica publicada en Nokton Magazine:






Texto para Revista Insertos




Si ayer publicaba la primera parte, hoy llega la segunda, en la que mantengo la dinámica de analizar la sección Política, película a película. Este apartado del Atlántida Film Fest se está mostrando especialmente decepcionante, a pesar de películas como Metamorphosis o Boye. Como ya comentaba en la crónica anterior, el festival se tiene que plantear seriamente si para la siguiente edición quiere mantener este enfoque, porque la media de películas de todas las secciones es de aprobado raspado, lo que contrasta con el gran nivel ofrecido el año pasado. Bajo estas líneas, el texto prometido:





Texto para Cinema ad hoc




¡La fiebre de La Extranjera me invade! En el festival Márgenes Online ya escribí sobre ella (puedes leerlo aquí), y esta misma semana he sacado un texto amplio de esta película, que disecciono en profundidad para Revista VOS (si pinchas aquí, accederás al mismo). Pero no puedo dejar de escribir sobre las maravillas de esta obra, así que también presento este otro texto, esta vez publicado en Cinema ad hoc y dentro de la cobertura del festival Atlántida Film Fest que estamos realizando. Junto a mi texto, nuevamente otro d emi compañero Pablo Vázquez Pérez, que habla sobre la película Thank you for bombing (2015). Bajo estas líneas, el sendero digital que conduce a dichos escritos:


Atlántida Film Fest 2016 - Thank you for boming y La extranjera




Texto para Revista VOS




La vi en el pasado festival Márgenes Online y me absorbió, así que escribí sobre ella para Revista Insertos. La he vuelto a ver dentro del marco de otro festival online, el Atlántida Film Fest, y esta vez me ha volado la cabeza, así que he tenido que dedicarle un texto entero, más desarrollado que lo que es habitual en la crónica de festivales, para volcar sobre el papel digital todas las ideas y sensaciones que esta colosal obra me genera. De apenas 67 minutos, La extranjera (2015) es un viaje al apocalipsis de la actual y decadente Barcelona, en un contexto de decadencia que es también europea. Un viaje alucinante por un lenguaje propio, de radiante actualidad. Bajo estas líneas, el enlace al análisis de dicho viaje:




Análisis en formato audio




El documental está de moda. El género que todo el mundo asocia a temas aburridos, narrados en un tono soporífero, de repente ha encontrado su filón en historias turbias guionizadas como el mejor de los thrillers de ficción. Uno de los casos más destacables del pasado 2015 fue The Jinx, documental seriado de la HBO que recoge una extensa entrevista a Robert Durst, oscuro personaje de la Historia mediática del siglo XX y XXI de EE.UU. Una obra que aporta luz sobre una persona controvertida y habitualmente retratada como un criminal. ¿Realmente lo es? Échale un vistazo a The Jinx y saca tus conclusiones. De momento, aquí tienes un podcast en el que analizamos la serie (por supuesto, SIN spoilers):







Texto para Cinema ad hoc




Una de crisis. Por un lado, Winwin y su retrato ácido sobre la crisis y el manejo de la economía -y, por ende de la política- por parte de literalmente cuatro gatos. Por otro lado, Lampedusa in winter y su visión sobre la crisis humanitaria de los refugiados africanos en esta pequeña isla italiana del Mediterráneo. Ambas películas muestran una crítica a la deriva que ha tomado Europa en su trato a los ciudadanos y a los inmigrantes, un maltrato que parece no conocer límites y que puede pasar factura en un futuro no muy lejano. La primera criticada por mi compañero Pablo Vázquez Pérez, la segunda comentada por mí, supone una nueva entrada para la web Cinema ad hoc en nuestra particular cobertura del festival online Atlántida Film Fest. Un texto doble al que podrás acceder pulsando en el enlace que aparece bajo estas líneas:




Texto para Cinema ad hoc




Una de memoria y otra de política. El primero de los dos documentales es Boris Pahor: retrato de un hombre libre, que habla sobre la supervivencia y posterior actividad intelectual y política del citado hombre, un esloveno represaliado por el régimen nazi que fue capaz de sobrevivir a los campos de concentración. El segundo, un retrato de la más radiante actualidad. Metamorphosis es un documental que narra desde dentro los movimientos que dieron a luz a Barcelona en Comú. Un ejercicio de sumersión en los entresijos del movimiento activista y la entrada en el sistema político, que prescinde de toda cara conocida y se centra en Laia, una mujer como tantas otras que se deja la piel por sacar adelante el proyecto. Bajo estas líneas, el enlace que conduce a sendos textos, el primero escrito por mi compañera Laura M. Solano:





Texto para Cinema ad hoc




Michael Moore ha vuelto. El director de los afamados documentales Bowling for Columbine (2002) o Fahrenheit 9/11 (2004) regresa con una aventura disparatada por tierras europeas. La idea es conquistar de manera metafórica las ideas de estos países que sean muy positivas para sus ciudadanos y que en Estados Unidos estén lejos de ser una realidad. El resultado es ¿Qué invadimos ahora? (2015), que tras su paso por el Festival DocumentaMadrid 2016, donde fue presentada por primera vez en España, llega ahora a la cartelera española. Una obra menor, estimable por su honestidad y que, tras el evidente maniqueísmo que el propio Moore resalta, esconde una reflexión final algo pueril pero tremendamente optimista en la época del cinismo. Comparto el enlace a este texto bajo estas líneas:





Texto para Cinema ad hoc




El festival DocumentaMadrid 2016 llega a su fin y en Cinema ad hoc hemos querido dedicarle una última crónica, en la que incluimos el palmarés con las ganadoras. Mª Carmen Fúnez y un servidor hablamos acerca de Hooligan Sparrow (2016) y Mothertongue (2016) y cerramos la cobertura de un certamen de alto nivel, al menos en lo que a la Sección Oficial se refiere. Bajo estas líneas comparto el enlace que conduce al texto íntegro:





Texto para Cinema ad hoc




La 4ª crónica que le dedico al festival DocumentaMadrid 2016 versa en torno a las diferentes maneras de plasmar el testimonio a cámara, uno de los recursos más habituales del cine documental. Para ello me valgo de Tempestad, Holy Hell y Mapplethorpe, tres películas a competición en la Sección Oficial que entienden de diferentes maneras el uso de esta manera de plasmar el relato de los personajes implicados en los sucesos que cada historia narra. Bajo estas líneas comparto el enlace que conduce al texto íntegro que he escrito para el medio digital Cinema ad hoc:




Texto para Cinema ad hoc



La crudeza de la prostitución, la ecología amenazada por el ser humano y la catástrofe de Chernóbil ocupan la tercera crónica que Cinema ad hoc dedica al festival DocumentaMadrid. Tres historias sobre tres asuntos espinosos, que, sin embargo, optan por usar un tono optimista para abordarlos. Sin obviar la gravedad de lo sucedido, Plaza de la soledad, Les saisons y The Babushkas of Chernobyl se aproximan a lo cómico para alcanzar la verdad del estado de la cuestión. Bajo estas líneas comparto el enlace a esta crónica, que he coescrito junto a Mª Carmen Fúnez:





Texto para Cinema ad hoc




El festival internacional de documentales DocumentaMadrid 2016 mantiene el listón en lo que a calidad cinematográfica se refiere. En esta nueva crónica, escrita junto a Mª Carmen Fúnez para Cinema ad hoc, analizamos brevemente lo que nos han parecido Under the sun, Les Sauteurs y When two worlds collide. Tres obras que, en mayor o menor medida, reinventan uno de los lugares comunes del documental: la crítica sociopolítica. Comparto el enlace al texto bajo estas líneas:


Texto para Cinema ad hoc




El 27 de abril dio comienzo la XIII edición del DocumentaMadrid, festival internacional de documentales de la capital de España. En representación de Cinema ad hoc, me he paseado por las instalaciones de la Cineteca-Matadero para cubrir las diferentes proyecciones de la sección oficial. Una experiencia que en este primer día ha dado grandes frutos; el listón está alto. Comparto bajo estas líneas el texto correspondiente a mi primera crónica del certamen, en la que abordo desde la última obra de Michael Moore hasta la denuncia sociopolítica de las vallas de Melilla:




Lost in Hollywood



Terry Gilliam es una persona particular, y sus películas son el reflejo del disparate que desborda su mente y que es responsable de los altibajos de su filmografía (12 monos, 1995; El secreto de los hermanos Grimm, 2005). Ideas brillantes inundan su narración, siempre lejos de la redondez absoluta, que no parece ser el objetivo. Sus proyectos viven en el aire, y es en ese descontrol donde el director parece sentirse cómodo. La libertad creativa da pie a la improvisación y la adición de nuevas ideas que van surgiendo sobre la marcha, pero, desde el momento en el que un rodaje está compuesto por cientos de trabajadores, es fácil que algo salga mal. Retrasos en los plazos, superación del tope presupuestario, modificaciones en la planificación, pan de cada día de este realizador estadounidense con afinidad por el humor absurdo británico, que lo llevó a formar parte del conjunto humorístico Monty Pyhton.




El histriónico Terry Gilliam


Terry Gilliam vive en el limbo, arriesgando sus propuestas cinematográficas por el bien del arte. Su fama lo precede, pero también su larga trayectoria, que, a pesar de más de uno y de dos fracasos comerciales, demuestra que es alguien en quien se sigue confiando. Gilliam fuerza la máquina, a la que es fácil desgastar pero cuesta reventar. Sin embargo, algunas veces los engranajes saltan y la reacción en cadena desarticula el entramado metalúrgico. Un problema lleva al siguiente, la bola de nieve se hace cada vez más grande y, más que escapar de ella, a veces toca simplemente apartarse de la trayectoria. Es el caso del rodaje en tierras españolas de El hombre que mató a Don Quijote, película inacabada que varias veces ha tratado de retomar. En ella, todo lo que podía salir mal salió mal, lo que, sumado a su manera de manejar un rodaje, hizo que fuera imposible terminarla. Esta odisea de final infructuoso quedó registrada en Perdidos en La Mancha (Lost in La Mancha, Keith Fulton y Louis Pepe, 2002), filmación que comenzó como making of, pero que, dadas las circunstancias, se convirtió en exquisito material para la elaboración de un documental que reivindica a Murphy y su odiosa ley.



Johnny Depp y Terry Gilliam en medio del rodaje de El hombre que mató a Don Quijote


Para desgracia del cine, Richard Stanley no contó con un equipo de grabación entre bambalinas que recogiera el proceso de filmación de La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau, John Frankenheimer, 1996). El realizador sudafricano comenzó a hacer cine cuando emigró a Londres, destacando con dos producciones de bajo presupuesto a principios de los noventa [Hardware, programado para matar (Hardware, 1990); El demonio del desierto (Dust devil, 1992)]. De mirada atípica e ideas ingeniosas, su cine llamó la atención como el de Gilliam y lo convirtió en una promesa catapultada a la gran industria hollywoodiense. Su oportunidad llegó con la adaptación cinematográfica de la novela de H.G. Wells, La Isla del Dr. Moreau, un proyecto hecho a la medida de sus inquietudes. Otra adaptación literaria, otro rodaje en parajes naturales lejanos –en este caso, Australia– y otra mente brillante pero probablemente poco preparada para el control de las tensiones de un rodaje extremo.



Un primate acompañado de Barbara Steele y Richard Stanley en el rodaje de La isla del Dr. Moreau


El rodaje fue una catástrofe, y no hubo una cámara que lo registrara. Y esta es la mayor limitación de Lost Soul: el viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau (Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau, 2014), el documental que trata de honrar el nombre de este autor a la vez que de discernir lo que realmente pasó en la selva australiana durante el fallido intento de crear una obra que aspiraba a brillante. La película se establece en clave de testimonios, recogiendo las declaraciones de muchos de los integrantes del equipo técnico y artístico del rodaje, de entre los que destaca el propio Richard Stanley contando su versión del asunto. En el tramo inicial, la narración se centra en su figura, no sólo repasando su corta trayectoria sino estableciendo, en sus propias palabras, las bases del caos que está por venir. El documental crece enteros con Stanley en pantalla, no sólo por ser el cerebro del proyecto y por ser su versión de los hechos la más interesante, sino porque ante la cámara aparece una personalidad inclasificable que va de lo más agudo a lo más etéreo y que combina su talento para la narración visual con un espiritismo desconcertante.



Parte del propósito de la cinta es reivindicar a esta figura, por lo que la burla o la condescendencia queda descartada. Sin embargo, avanza el metraje y el documental toma una decisión similar a la de los productores de La isla del Dr. Moreau. Al igual que estos decidieron prescindir de sus servicios al comprobar que el rodaje estaba estancado y no era capaz de sacarlo adelante, el documental en este momento se desentiende de Stanley para centrarse en el avance del rodaje, que pasó a manos de John Frankenheimer. Decisión entendible pero dolorosa para quien desee saber más acerca de este personaje, y especialmente de cuál era exactamente su visión acerca del proyecto y las ideas que tenía en mente para llevarlo a cabo –escasamente mostradas–.



La segunda parte se convierte, pues, en la crónica de un desastre anunciado. Luchas de egos por parte de los dos actores principales, Marlon Brando y Val Kilmer, ganas de perjudicar a los productores y de entorpecer el rodaje en general, reescrituras del guion sobre la marcha y gastos que no paraban de aumentar. Finalmente, el documental retoma la senda de Stanley y, en su conjunto, se compone como una redención de esta figura extravagante que, de haber estado en otras condiciones, probablemente hubiera convertido esta adaptación en una obra de culto por su calidad y no por esa extraña sensación de desbarajuste enrarecido que la cinta final genera, una mezcla entre interés, repudio y fascinación. El documental no sólo sugiere esta idea, sino que explicita que nada mejoró con la salida de Stanley, lo que podría entenderse como un manifiesto en favor de la capacidad creativa frente a la máquina industrial de cifras económicas que es Hollywood. El eterno tira y afloja entre arte y taquilla.









Boceto de lo que podría haber sido esta película en manos de Richard Stanley

Texto para Cinema ad hoc




Dos genios de la creación cinematográfica se juntaron en 1962 para dialogar a lo largo de una semana. De ese encuentro salió un libro, El cine según Alfred Hitchcock (1966). De ese libro, un documental, Hitchcock/Truffaut (2015). Dirigido por Kent Jones, este film recorre los entresijos de la puesta en escena de uno de los directores más importantes de la Historia del cine, el orondo británico que encontró la fama en Hollywood. Gracias a su virtuosa disección de las claves del cine de Hitchcock, sus escasos 80 minutos son suficientes para entender por qué este hombre fue tan grande (barriga aparte).


Texto para Nokton Magazine





Tras el triunfo arrollador de Amy (la chica detrás del nombre) en el apartado de Oscar al mejor documental, llega a las pantallas españolas Janis, otro documental con nombre de mujer y de solista de carrera fulgurante y efímera. Amy Berg dirige esta pieza de encumbramiento mitómano; un documental demasiado correcto como para encontrar destellos de grandeza en él, pero un excelente repaso a su obra y aspectos personales que más influyeron en esta. Comparto el enlace del texto que le dediqué a esta película en Nokton Magazine: