Vacía & decepcionante
La expectación
ante el nuevo trabajo de François Ozon viene totalmente determinada por la
revolución cinematográfica que supuso su anterior película (En la casa, 2012, ganadora de la Concha
de Oro a la mejor película en el festival de San Sebastián), que terminaba de
confirmar el potencial de uno de los directores europeos más originales de los
últimos tiempos. El francés, sin embargo, en una total emulación de la irregular
metodología de trabajo de Woody Allen, presenta, menos de un año después, una
obra totalmente insulsa y tópica, que saca a relucir los mayores defectos de
este también irregular cineasta.