La telaraña del espejo roto
Desde hace unos años, vienen tomando el relevo generacional del cine canadiense dos directores de estilo especialmente llamativo: Xavier Dolan (más experimental) y Denis Villeneuve (más sobrio, y, quizás, menos efectista). Sin duda, dos referentes dispuestos a marcar tendencias y revolucionar la Historia del Séptimo Arte. El segundo, en lo que ha supuesto su segunda película estrenada en seis meses (previamente, Prisioneros, 2013) y su segunda colaboración consecutiva con el actor Jake Gyllenhaal, despliega todo su potencial visual y desarrolla una inquietante y alegórica película, que a nadie deja indiferente.