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Texto para Cinema ad hoc




Una de crisis. Por un lado, Winwin y su retrato ácido sobre la crisis y el manejo de la economía -y, por ende de la política- por parte de literalmente cuatro gatos. Por otro lado, Lampedusa in winter y su visión sobre la crisis humanitaria de los refugiados africanos en esta pequeña isla italiana del Mediterráneo. Ambas películas muestran una crítica a la deriva que ha tomado Europa en su trato a los ciudadanos y a los inmigrantes, un maltrato que parece no conocer límites y que puede pasar factura en un futuro no muy lejano. La primera criticada por mi compañero Pablo Vázquez Pérez, la segunda comentada por mí, supone una nueva entrada para la web Cinema ad hoc en nuestra particular cobertura del festival online Atlántida Film Fest. Un texto doble al que podrás acceder pulsando en el enlace que aparece bajo estas líneas:


La tarantinización de Scorsese




Las historias de ascenso y caída de antihéroes pueblan la filmografía de Martin Scorsese, obsesionado con los valores estadounidenses, el vacío moral del “Sueño Americano” y la cultura del poder que se ha establecido en ese país. Consagrado por sus historias de la mafia, en este caso pasa a narrar la vida del desalmado tiburón financiero Jordan Belfort, en lo que supone una traslación literal de sus propios moldes narrativos, que deja un poso de repetición, de estancamiento, o, incluso, de narcisismo.
 
El machista ambiente bursátil sirve de excusa perfecta para mostrar los trapos sucios de las personas que lo pueblan, y es aquí donde el director italoamericano sorprende, al llevarlo hasta el extremo y mostrar un mundo de absoluta depravación y excesos, en el que el sexo y las drogas son la única vía de escape para soportar la dinámica de vida. Un planteamiento al que le sienta muy bien el punto cómico que se le aplica, pero que no llega a convertirse en una sátira, quedándose en un punto intermedio entre la crítica y la amoralidad, pecando de indefinición y cayendo en un vacío de reiterativa superficialidad, como si nadie le hubiera dicho a este pequeño director que los excesos debían limitarse al texto.

Scorsese, en un acto de adoración a sí mismo, ha sido incapaz de separarse de su propio estilo, y no le ha dado la oportunidad a la historia de tener vida propia y profundizar en sus planteamientos, siendo puesta a disposición de la forma, en lo que supone un ejercicio de esteticismo vacío y descompensado. A pesar de los constantes esfuerzos de un portentoso Leonardo DiCaprio, arrollador y en estado de gracia, éste se ve perdido en un mar de travellings veloces, montajes frenéticos y ralentís que difícilmente encuentran justificación, y que, más allá de demostrar la maestría formal de su director, que, muy de vez en cuando, da en el clavo y enarbola secuencias de puro cine, confirman que sigue anclado en sus éxitos pasados, incapaz de evolucionar.

Nota: 6.