La caspa de unas garras limadas
La primera parte desarrolla una atmósfera esperpéntica muy lograda, presentando una Madrid decadente, cuya sociedad, a la que el protagonista pretende salvar del Apocalipsis, probablemente hace tiempo que está perdida. Pobreza, delincuencia, cutrez, racismo y telebasura alienante conforman un cóctel explosivo, que, sin embargo, no termina de prender. Es, por ello, que las satánicas desventuras de este cura piden a gritos un mayor grado de caos, que parece no llegar nunca, quedando relegadas a una tierra de nadie que termina por aburrir. A ello hay que sumarle unas alargadas o, incluso, injustificadas escenas, comandadas por ciertos personajes difíciles de explicar, carentes de una coherencia interna vendida en favor de una discutible comedia, o maltratados como meros pretextos narrativos para cimentar la endeble misión del protagonista.