Últimas entradas

Mostrando entradas con la etiqueta Viggo Mortensen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viggo Mortensen. Mostrar todas las entradas

Texto para Insertos Cine


Comparto mi cobertura del pase de prensa de Lejos de los hombres (Loin des hommes, David Oelhoffen, 2014), en representación de la revista digital Insertos Cine. Un western a la argelina con desiertos invernales y un Viggo Mortensen trilingüe.




Y siempre puedes echarle un vistazo a la versión reducida, en 30 segundos:

Críticas en 30 segundos #070 - Lejos de los hombres

Lejos de los hombres (2014) - David Oelhoffen


David Oelhoffen adapta el relato El huesped (1957), del escritor Albert Camus, y traslada a Argelia los códigos del western, género estadounidense por antonomasia. Silencios en un desierto gélido en el que está a punto de estallar la guerra de independencia del país magrebí con respecto a la Francia colonizadora. Un conflicto que pasa de puntillas por la trama principal de la pareja de protagonistas, sin que quede claro si se trata de una decisión voluntaria o un fallo narrativo. El director francés construye la obra desde las atmósferas sugerentes, pero la ambición por el estatismo se convierte en inoperancia, de la que sólo se salvan las texturas electrónicas de la fantástica banda sonora compuesta por el dúo Nick Cave y Warren Ellis.


No te la puedes perder si:


-el western es tu segunda casa.
-quieres ver a un Viggo Mortensen trilingüe.

El western desubicado


      La fascinación del ser humano por la naturaleza no encuentra barreras en el lenguaje cinematográfico. El brillo poético de Malick se complementa con la belleza oscura de Reygadas, que puede evolucionar hasta las siniestras profundidades del tándem La isla mínima-True Detective (2014). En su quinto largometraje, Jauja (2014), Lisandro Alonso opta por plantear un desolador desierto argentino como indescifrable laberinto paradójico que fagocita almas a la deriva.

     El estatismo tarkovskiano de estos personajes se potencia con constantes planos fijos generales, que los anclan al paisaje. Si la composición y proporciones de encuadre destilan la esencia pictórica del cine mudo, es la textura fotográfica del kaurismäkiano Timo Salminen la que enfila el western clásico. Toda una maniobra de contención que contrasta con su elíptico desarrollo, cosido con un aberrante hilo conductor espaciotemporal en forma de lynchiano soldadito de plomo, edición de bolsillo del Monolito de Kubrick.

           Pero, en su afán de hipnótico simbolismo, esta sugerente propuesta formal termina demasiado acomodada en el enigma evocador. Por el camino se desmigaja una esquemática historia fragmentada entre la barbarie colonizadora y el naufragio existencial. Prescindiendo de la narrativa convencional, también fracasa en su apuesta sensorial de tintes oníricos, que, si bien se atisba, no logra transpirar a través de los poros rocosos de su exuberante armazón estético.