MENDES SÍ SE SALE DE LO ESTABLECIDO
Una vez más, Sam Mendes reflexiona sobre el que se ha
convertido en el tema central de su filmografía: la apariencia como modo de
vida. Al igual que en su obra más aclamada, “American Beauty”, vuelve a tomar
el concepto de familia y de Sueño Americano como núcleo central del relato,
sirviendo de base para mostrar el lado más sucio de lo aparentemente limpio,
aunque, en este caso, en tono dramático.
La acción se desarrolla en la década de los 50 en
EE.UU., y habla sobre cómo el Sueño Americano atrapa a sus personajes, les
marca el camino a seguir y les impide escapar de su inevitable destino (con
mayor énfasis en las mujeres). Se trata de personas infelices, con vidas
acomodadas, pero vacías, y que se ven forzados a engañarse a sí mismos y
aparentar, para poder seguir adelante, siendo tachados de locos aquéllos que se
salgan de lo establecido. Destaca la pareja protagonista, con unos soberbios
Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, apoyados por un destacable elenco de
secundarios, entre los que sobresale el jugoso papel de Michael Shannon, una
especie de conciencia social, capaz de deshacerse de todos los
convencionalismos y espetar a la cara las miserias de cada uno.
Como último
apunte, llama la atención que la película cierre con una escena de claro tono
cómico, protagonizada por una pareja de secundarios. Sin desviarse del rumbo y
dándole una capa más de profundidad, vuelve a jugar con los esquemas del cine
clásico. Otro toque de genialidad. Otro toque de revolución.
Nota: 9.
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